sábado, 19 de diciembre de 2009

Luces
Para Raquel y Gustavo

Lleváis el sol en la mirada...
Una tierra cálida y fecundada.
Lleváis en los ojos una luz verdadera,
un paisaje de eterna primavera.
Vuestro corazón, llama de vida,
brillará en la ciudad encendida.
Seréis luciérnagas ardientes
bajo la luz de los puentes,
estrellas serenas en las noches plenas.
Poseéis el tesoro de la humanidad,
el antídoto contra la soledad.
Ante vuestro resplandor…
ha de caer rendida la ciudad del amor.





Mª Engracia Sigüenza Pacheco (Noviembre 2009)
Ha trascendido el barro y el olivo…El poeta es el mar.

(A Miguel Hernández: cien años dando vida)

Infinitas y poderosas son las caras del mar.
Sus ojos milenarios observan,
sus lenguas de sal callan...
Tantas lágrimas como besos
guarda su vientre ancestral.
Su corazón, rebosante de secretos,
se desborda en cada latido.
¡Oh, el mar, la mar!, ese gran útero;
en él nací, a él regresaré;
desnuda y sola, a sus brazos me entregaré.
¡Qué hermoso lecho la espuma del mar!
No temas por mí, cuando llegue el final,
¡devuélveme al mar!



Mª Engracia Sigüenza Pacheco